8 de septiembre. Día del Cooperante
8 de septiembre. Día del Cooperante https://i0.wp.com/www.fundacionfrs.es/wp-content/uploads/2025/10/FRS3-dia-del-cooperante.jpeg?fit=1080%2C810&ssl=1 1080 810 Fundación FRS https://i0.wp.com/www.fundacionfrs.es/wp-content/uploads/2025/10/FRS3-dia-del-cooperante.jpeg?fit=1080%2C810&ssl=1Ser cooperante es vivir entre contrastes: lejos de casa, pero cerca de lo esencial.
En el Día Internacional del Cooperante queremos expresar nuestro agradecimiento y reconocimiento a la labor de quienes, con espíritu solidario, dedican su tiempo, su energía y sus conocimientos a acompañar a las comunidades que más lo necesitan. Su compromiso se refleja en cada esfuerzo por reducir desigualdades, combatir la pobreza y promover un desarrollo más justo y sostenible en cualquier rincón del mundo.
Lejos de optar por una vida más cómoda, las personas cooperantes eligen crear nuevos vínculos en cada país donde trabajan, construyendo puentes de esperanza y colaboración. Su entrega y dedicación son un ejemplo que nos inspira a todas y todos a sumar nuestro propio esfuerzo para mejorar la calidad de vida de las personas, especialmente de quienes enfrentan mayores dificultades, sin importar dónde vivan.
Muestra de ello son las palabras de Ainhoa Riestra, personal expatriado en Guinea Ecuatorial, de la cuales hacemos eco compartiéndolas, a todos los cooperantes en su día.

Hay días agotadores, de echar de menos todo lo que se deja atrás, pero también hay días de risas compartidas, de aprendizajes constantes y de sentir que este camino, aunque no sea fácil, merece la pena.
En un mundo donde los conflictos y las desigualdades crecen cada día, elegir ser cooperante no es un trabajo, es una manera de mirar la vida. Una mirada llena de empatía, de compromiso y de la certeza de que todo suma y cada granito de arena cuenta. A los cooperantes nos une esa intención de querer hacer el bien y mucha esperanza. Un sueño común de querer construir, poco a poco, un mundo más justo. A mí esto me impulsa a seguir adelante incluso en los días más complicados, donde estar lejos pesa más.

Me siento afortunada de tener la oportunidad de vivir esta vida, de dedicar mi tiempo y mi energía a un trabajo que refleja mis valores y principios. Al final, ser cooperante no es un viaje en solitario, es un camino a recorrer de la mano de otras tantas personas y comunidades hacia un desarrollo sostenible. También es una oportunidad única para mirar el mundo desde otras perspectivas, acercarse a otras culturas y aprender diferentes formas de enfrentar retos comunes. Aunque los retos son constantes, el trabajo en cooperación demuestra que el esfuerzo compartido puede marcar la diferencia.

Hoy en día, la cooperación ya no se entiende como un gesto aislado de buena voluntad, sino como un ámbito profesional que requiere preparación, coordinación y mucha responsabilidad. Gracias a esta profesionalización, se pretende garantizar que los esfuerzos tengan un verdadero impacto, con cambios reales y sostenibles. Para mí, ha sido un largo camino personal y profesional llegar hasta este punto, en el que puedo afirmar con orgullo que “soy cooperante”, ¡y no lo cambiaría por nada!
